El
1 de mayo del año 1886 miles de trabajadores de Chicago (Estados
Unidos), cansados de ser explotados, decidieron defender sus derechos
laborales y se lanzaron a las calles para exigir:
- una jornada de 8 horas
- el derecho a la huelga y a la libertad de expresión
- y un salario justo.
Como
consecuencia, la policía intentó intervenir sin apenas éxito. La
explosión de una bomba en pleno acto sindical produjo, después de una
acusación sin ningún tipo de pruebas, la ejecución en la horca de 5
líderes anarquistas.
"¡Si creéis que ahorcándonos podréis
acabar con el movimiento obrero, entonces ahorcarnos!Aquí pisoteáis una
chispa, pero las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo, no lo podéis
apagar"
- Albert Spies (ejecutado en Chicago el 11/11/1887)

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